A medida que la cultura y la conciencia prosiguen su evolución ineluctable, lógicamente nuestro estado físico cambiará también y, en consecuencia, deben cambiar nuestros hábitos alimenticios. No obstante, los que creen posible alcanzar la iluminación por la vía dietética tienen ante sí un camino largo y arduo.
La comida tiene propiedades vibracionales básicas por encima y más allá de su valor como alimento. De tal manera que un plato amorosamente preparado por una persona de la familia resulta mucho más beneficioso que la elaboración hecha en un restaurante rápido por uno que odia este trabajo. Además, los distintos tipos de alimentos tienen diferentes cualidades vibracionales que permiten definir correspondencias aproximadas con los distintos niveles en el ser, llamados ahora “nuestros cuerpos”:
Primer cuerpo - físico: proteínas. Este es el más material de los alimentos que ingerimos. Su digestión es más laboriosa que la de casi todos los demás alimentos y, en consecuencia, el tránsito a través del aparato digestivo es más prolongado. Por esta razón ocupa energías de la parte inferior del organismo y limita ligeramente o domina el flujo de energía hacia Ios chakras superiores. Las proteínas favorecen la toma de fundamento, pero consumidas en exceso recargan el organismo, que acusa el exceso de tamas y alcanza con dificultad los estados de mayor ligereza que se asocian con los demás cuerpos. Por el contrario, cuando uno se siente débil, desorientado y disociado del propio cuerpo carnal y el mundo físico en general, una buena carga con estos elementos puede suponer una pronta recuperación.
Las proteínas son más esenciales para el tejido estructural asociado con el cuerpo físico, de tal manera que una dieta lacto vegetariana con aportación suficiente de proteínas puede ser una comida «de fundamento» suficiente para contentar todas estas necesidades. Aludimos aquí a las leguminosas, los frutos secos, la leche y sus derivados.
Segundo cuerpo - mental: los líquidos. El segundo cuerpo tiene correspondencia con el agua y de ahí que apunte al consumo de líquidos. El paso de éstos a través del organismo es mucho más rápido que el de los sólidos; además ayudan a limpiar y alcalinizar al cuerpo y favorecen la evacuación de toxinas de los riñones. Los zumos de frutas y las infusiones de hierbas pueden colaborar a ese proceso de purificación.
Tercer cuerpo - emocional: las féculas. Destinadas a la conversión en energía, por lo que se relacionan con el fuego, elemento de este cuerpo. La harina de cereales integrales se asimila mejor que las harinas refinadas; otros alimentos energéticos de efecto rápido como los azúcares simples, también estimulan y suministran energía pero su uso prolongado disipa la salud del cuerpo emocional en general, así como la adicción a estos nutrientes, «energéticos» revela un desequilibro del mismo.
Cuarto cuerpo - creativo: las verduras. Son un producto de la fotosíntesis, proceso que nuestro organismo no es capaz de realizar. Las plantas verdes captan la energía vital de la luz solar y además representan un equilibrio idóneo entre la Tierra, el aire, el fuego (el Sol) y el agua.
Las verduras son producto de procesos cósmicos y terrestres naturalmente equilibrados, no son ni yin ni yang en el sistema chino, lo que refleja la neutralidad y el equilibrio, característica de este cuarto cuerpo, cuyo color correspondiente es además el verde.
Quinto cuerpo – expresivo: las frutas. Se dice que la fruta es la parte más noble de la cadena trófica porque cuando está madura cae al suelo y podemos comer de ella sin que sea necesario matar a nadie, ni siquiera se destruye la planta. Las frutas son ricas en vitamina C y en azúcares naturales. Recorren el organismo en menos tiempo que ningún otro alimento sólido y son especialmente beneficiosas por cuanto aclaran y sanean la garganta.
Sexto y séptimo cuerpos – comprensión y entendimiento. Es más difícil recomendar alimentos apropiados para estos cuerpos superiores, ya que éstos no intervienen en los procesos corporales densos, sino que se vinculan con otros estados. Algunas sustancias capaces de alterar la mente, como la marihuana y las drogas psicodélicas, pueden ser beneficiosas en ciertos casos, y en otros no. A veces sirven para abrir estos cuerpos ayudando a ver las cosas de una manera diferente, al dar paso a estados alterados de la conciencia. Sin embargo, subsiste el peligro de que la misma sustancia psicotrópica afecte al delicado equilibrio de esa conciencia sobre la que influye, dañando el más importante y vital de los instrumentos del que disponemos. Los daños que la adicción causa en los tejidos tardan mucho en curar, lo cual nos remite de nuevo al plano del primer cuerpo. De manera que, si bien la química sirve para modificar fácilmente la conciencia, ello puede interferir con nuestra capacidad para emplear la conciencia en el mejoramiento de la química. Mas bien para la apertura del Sexto recomendamos algo que es inocuo y fácil de conseguir La Canela.
En el fondo y si bien se mira, la conciencia no depende de ningún régimen alimenticio ni de ningún fármaco. Una abstinencia total de alimento, que no sea demasiado prolongada, puede resultar favorable a todos los cuerpos y más particularmente al séptimo.
Debemos insistir en el hecho de que la mera ingesta de proteínas no garantiza de manera automática la toma de fundamento, como tampoco un régimen vegetariano riguroso nos asegura el desbloqueo del cuerpo creativo, pongamos por caso. Nuestro objetivo es obtener un equilibrio entre los cuerpos, y la dieta equilibrada puede ayudarnos a conseguirlo. Sirva las líneas anteriores, por tanto, como simple guía orientativa para la corrección de los desequilibrios existentes. El que excluye de su alimentación habitual las verduras desatiende los aspectos vibracionales del cuerpo creativo en cuanto a su dieta; el que se priva de proteínas probablemente se sentirá flojo e incapaz de perseverar en nada.
Lo que necesita el organismo para funcionar no es comida, sino energía. Y si bien recibimos de los alimentos la mayor parte de esa energía, no tardaremos en descubrir que las de los demás cuerpos, como el amor, el poder o los estados superiores de la conciencia, a menudo corren parejos con una disminución de nuestra necesidad de alimento.
Recuerden pues algo que hemos dicho, el Hatha-Yoga genera y acumula en nosotros los niveles energéticos necesarios para ayudarnos a alcanzar estados superiores de conciencia.