Yôga en cualquiera de sus manifestaciones libera al ser humano de todas sus ataduras, estableciendo esta conexión se pone en contacto con la fuente más poderosa que tiene, la de su propia naturaleza.

En Evolución Scorpius sentimos el más profundo respeto por la perfección en la simpleza de las formas primeras de manifestación del Yôga, sea cual sea, llamadas modalidades o ramas del mismo, en cada cual las diferenciaciones son parte de un gran abanico de posibilidades que se nos han ido abriendo para contactarnos con nosotros mismos, el infinito o simplemente, extasiarnos con todo o nada sin limitación alguna...

Yôga comunmente traducida como unión, es la fusión de lo individual con lo universal.

Iniciamos así y nos asentaremos puramente en ello...

Lo innegable para iniciar sería el reconocimiento del cuerpo, lo físico, conocido por muchos o por lo menos eslabonada en la idea del "practicante de Yôga sentado con las piernas cruzadas" es simplemente una de las primeras formas de manifestación del yoga, HATHA YôGA vía considerada violenta, de fuerza o dura, es en la que se toma al cuerpo físico como instrumento de perfección para dicha unión, de ella lo más conocido "asana" o postura perfecta no brinda otra cosa distinta al practicante que su propia perfección individual para la apertura o despertar de la consciencia desde lo más denso y salvajemente cercano, su cuerpo físico.

miércoles, 27 de enero de 2010

Súrya namaskára

"Los pies están juntos, las palmas unidas sobre nuestro pecho, aún prevalece la oscuridad, la quietud, con respeto, situados hacia el este, esperamos a que el astro Sol de la señal, su primer brote, espiramos entonces y nos dejamos llevar con total conciencia de cada movimiento hacia sus destellos..."

El origen de esta secuencia ancestral se pierde en la remota historia de la humanidad, se remonta al yôga primitivo, al tiempo en que el ser humano no tenía religiones institucionales y adoraba al Sol. En lo que respecta a literatura, en los antiguos textos sagrados sobre el yoga aparece un Súrya namaskára mantra y un Súrya namaskára vidhi (preceptos acerca de las reverencias al dios Sol).

El Ser humano desde los albores prehistóricos ha imitando la armonía natural de lo que le rodea, a partir de la expresión sonora al utilizar su voz, el silbido, el entrechocar palmas, el golpear las plantas de los pies al suelo o darse golpes en el tórax o muslos, hasta la expresión corporal con vestimentas ceremoniales y ciertos bailes para identificarse con varios animales, dioses o espíritus.

Es precisamente en esta atmósfera de expresión donde el humano rinde homenaje al astro del día , por lo tanto, de igual modo que el Sol desciende durante 6 meses en la cúpula celeste y luego asciende durante 6 meses, Súrya namaskára tiene 6 posturas descendentes y 6 ascendentes; está compuesto por 12 posiciones que corresponden a las 12 fases solares, de las cuales cada una es la contra postura para la anterior, estirando el cuerpo de una forma diferente, expandiendo y contrayendo alternativamente el pecho para regular la respiración.


.- 12 ásana de Súrya namaskára:

1.- Pranamasana
2.- Hasta uttanasana
3.- Padahastasana
4.- Ashwa sanchalanasana
5.- Parvatasana
6.- Ashtanga namaskara
7.- Bhujangasana
8.- Parvatasana
9.- Ashwa sanchalasana
10.- Padahastasana
11.- Hasta uttanasana
12.- Pranamasana

El saludo al Sol, constituye por sí solo un sistema de entrenamiento completo, a través de ásanas sincroniza la atención de nuestra mente con pránáyáma en un movimiento continuado y armonioso. Súrya namaskára ejercita todos los músculos y le da flexibilidad a la columna vertebral además, masajea las vísceras, normaliza la actividad de las glándulas endocrinas, facilita la concentración, regulariza los grandes sistemas nerviosos y calienta todo el cuerpo.

También se le pueden combinar con mantra, uno para cada postura del saludo, Los cuales pueden efectuarse de cara al sol, en el curso de la salutación o antes de comenzar el saludo.

.- 12 mantra de Súrya namaskára:

1. ॐ मित्राय नमः aum mitrāya namah
2. ॐ रवये नमः aum ravayé namah
3. ॐ सूर्याय नमः aum sūryāya namah
4. ॐ भानवे नमः aum bhānavé namah
5. ॐ खगय नमः aum khagāya namah
6. ॐ पुष्णे नमः aum pushné namah
7. ॐ हिरण्यगर्भाय नमः aum hiranyagarbhāya namah
8. ॐ मारिचाये नमः aum mārichāyé namah
9. ॐ आदित्याय नमः aum ādityāya namah
10. ॐ सावित्रे नमः aum sāvitré namah
11. ॐ अर्काय नमः aum ārkāya namah
12. ॐ भास्कराय नमः aum bhāskarāya namah

Aunque es usual seguir esta secuencia como "calentamiento" para comenzar la práctica de yôga, desde el punto de vista espiritual lo ideal es realizar el saludo al Sol exclusivamente al amanecer.

PRANAYAMA


Al igual que la palabra "yoga" posee un amplio significado, lo mismo ocurre con la palabra "prana". Prana significa aliento, respiración, vida, vitalidad, viento, energía, fuerza. También se refiere al alma como opuesta al cuerpo. Esta palabra se usa generalmente en plural para indicar "alientos vitales". Ayama significa longitud, expansión, extensión o restricción. Pranayama implica de este modo la extensión de la respiración y su control, control que se ejerce sobre todas las funciones respiratorias, a saber:

1. Inhalación llamada puraka (llenado)
2. Exhalación que recibe el nombre de rechaka (vaciado de los pulmones)
3. Retención o sujeción del aliento, estado en el que no hay ni inhalación ni exhalación, y que se le denomina kumbhaka.

Existen dos fases en kumbhaka, a saber:

1. Cuando se suspende la respiración tras una inhalación completa (estando los pulmones completamente llenos con aire vital)
2. Cuando se suspende la respiración tras una espiración completa (estando los pulmones completamente vacíos de aire nocivo)

La primera de estas fases, en la que se sujeta la respiración tras una inspiración completa, pero antes de comenzar la espiración, se conoce con la denominación de antara kumbhaka; la segunda, en la que se sujeta la respiración tras una espiración completa, pero antes del comienzo de una nueva inspiración, se denomina bahya kumbhaka. Antara significa "interno" o "interior" mientras que bahya significa "externo" o "exterior". Así, kumbhaka es el intervalo o tiempo intermedio entre inspiración completa y espiración (antara kumbhaka) o entre espiración completa e inspiración (bahya kumbhaka). En ambos casos el movimiento respiratorio se halla suspendido y restringido.

Pranayama es, pues, la ciencia de la respiración, el eje alrededor del cual gira la rueda de la vida. "Al igual que domamos leones, elefantes y tigres despacio y con cautela, así también el prana ha de ser puesto bajo control lentamente y de forma gradual de acuerdo con la capacidad y las limitaciones físicas del practicante. De lo contrario éste se verá aniquilado".

La vida del yogui no se mide por el número de sus días sino por el número de sus respiraciones, por lo que este adopta una pauta correcta de respiración rítmica, lenta y profunda. Estas pautas rítmicas de respiración fortalecen el aparato respiratorio, calman el sistema nervioso y reducen las ansias y los afanes. A medida que deseos y afanes disminuyen la mente se libera, convirtiéndose en el vehículo adecuado para la concentración. Por una práctica inadecuada de pranayama, el alumno puede acarrear diversos trastornos a su organismo. Se tarda mucho tiempo en conseguir inspiraciones y espiraciones lentas, profundas, firmes y convenientes. Tiene que dominarse bien esta técnica antes de emprender kumbhaka.

Así como el fuego llamea brillantemente cuando las cenizas que lo cubren son esparcidas por el viento, también el fuego divino que encierra el interior del cuerpo brilla en toda su majestad cuando las cenizas del deseo son aventadas por la práctica del pranayama.

"El verdadero rechaka (espiración) es el vaciado total de la mente de todas sus ilusiones. En cambio, el verdadero puraka (inspiración) es la comprensión de que 'Yo soy Atma (espíritu)'. Y el verdadero kumbhaka (retención) es el firme mantenimiento de la mente en esta convicción. Esto es el auténtico pranayama".

Toda criatura viviente respira inconscientemente la plegaria "So'ham" (Sah = El, Aham = Yo: El - el Espíritu Inmortal - soy yo) con cada inhalación. Y, asimismo, toda criatura recita con cada exhalación la plegaria "Hamsah" (Yo soy El). Este ajapa-mantra (plegaria repetitiva inconsciente) se mantiene dentro de toda criatura viviente a lo largo de su vida. El yogui comprende en toda su extensión el significado de este ajapa-mantra y así se libera de todas las ligaduras que atan su alma. Ofrece el aliento mismo de su ser al Señor como sacrificio, recibiendo de El el aliento de la vida como bendición.

El prana que hay en el cuerpo del individuo (jivatma) es parte del aliento cósmico del espíritu universal (Paramatma). A través de la práctica de pranayama se intenta armonizar el aliento individual (pindaprana) con el aliento cósmico (Brahmanda-prana).



"Si desean desarrollar un espíritu en calma, regulen ante todo la respiración. Cuando ésta se halle controlada, el corazón estará en paz; pero cuando la respiración sea espasmódica, el corazón se hallará trastornado. Por tanto, antes de intentar algo, regulen la respiración, con lo que sus nervios se verán suavizados y su espíritu será sosegado".

Si prevalece el aliento, los deseos son controlados, los sentidos retenidos y la mente aquietada. Si prevalece el deseo, la respiración se descontrola y la mente se muestra agitada y alterada. Por tanto, el yogui logra el dominio de la ciencia de la respiración y, mediante su control y regularización, obtiene el control de la mente, aquietando su constante movimiento. Durante la práctica de pranayama los ojos se mantienen cerrados a fin de evitar todo extravío de la mente. "Cuando se han absorbido prana y manas (mente), sobreviene un indefinible gozo".

La excitación emocional afecta el ritmo respiratorio; igualmente, la regulación intencionada de la respiración contiene la excitación emocional. Dado que el verdadero objeto del Yoga es controlar y aquietar la mente, el yogui aprende en primer lugar el pranayama para dominar su respiración. Ello le facilitará el control de los sentidos y así alcanzar el estadio de pratyahara. Sólo entonces estará su mente dispuesta para la concentración (dhyana).

Se dice que la mente tiene dos estados: puro e impuro. Es pura cuando se halla completamente libre de todo deseo, e impura cuando está en unión con los deseos. Manteniéndola inmóvil y libre de pereza y distracciones se llega al estado de no-mente (amanaska) que es el estado supremo de samadhi. Este estado de no-mente no es, sin embargo, demencia ni idiotez, sino el estado consciente de la mente en que ésta se halla libre de pensamientos y deseos. Hay una diferencia fundamental entre, por un lado, un demente o idiota, y por otro un yogui que se esfuerza en llegar al estado de no-mente: el primero es descuidado, el segundo intenta estar libre de cuidados. Es la unificación de la respiración y de la mente, y también de los sentidos, y el abandono de toda condición de existencia y pensamiento, lo que se designa con el nombre de Yoga.

lunes, 25 de enero de 2010

La comida y nuestros distintos cuerpos

A medida que la cultura y la conciencia prosiguen su evolución ineluctable, lógicamente nuestro estado físico cambiará también y, en consecuencia, deben cambiar nuestros hábitos alimenticios. No obstante, los que creen posible alcanzar la iluminación por la vía dietética tienen ante sí un camino largo y arduo.

La comida tiene propiedades vibracionales básicas por encima y más allá de su valor como alimento. De tal manera que un plato amorosamente preparado por una persona de la familia resulta mucho más beneficioso que la elaboración hecha en un restaurante rápido por uno que odia este trabajo. Además, los distintos tipos de alimentos tienen diferentes cualidades vibracionales que permiten definir correspondencias aproximadas con los distintos niveles en el ser, llamados ahora “nuestros cuerpos”:


Primer cuerpo - físico: proteínas. Este es el más material de los alimentos que ingerimos. Su digestión es más laboriosa que la de casi todos los demás alimentos y, en consecuencia, el tránsito a través del aparato digestivo es más prolongado. Por esta razón ocupa energías de la parte inferior del organismo y limita ligeramente o domina el flujo de energía hacia Ios chakras superiores. Las proteínas favorecen la toma de fundamento, pero consumidas en exceso recargan el organismo, que acusa el exceso de tamas y alcanza con dificultad los estados de mayor ligereza que se asocian con los demás cuerpos. Por el contrario, cuando uno se siente débil, desorientado y disociado del propio cuerpo carnal y el mundo físico en general, una buena carga con estos elementos puede suponer una pronta recuperación.

Las proteínas son más esenciales para el tejido estructural asociado con el cuerpo físico, de tal manera que una dieta lacto vegetariana con aportación suficiente de proteínas puede ser una comida «de fundamento» suficiente para contentar todas estas necesidades. Aludimos aquí a las leguminosas, los frutos secos, la leche y sus derivados.

Segundo cuerpo - mental: los líquidos. El segundo cuerpo tiene correspondencia con el agua y de ahí que apunte al consumo de líquidos. El paso de éstos a través del organismo es mucho más rápido que el de los sólidos; además ayudan a limpiar y alcalinizar al cuerpo y favorecen la evacuación de toxinas de los riñones. Los zumos de frutas y las infusiones de hierbas pueden colaborar a ese proceso de purificación.

Tercer cuerpo - emocional: las féculas. Destinadas a la conversión en energía, por lo que se relacionan con el fuego, elemento de este cuerpo. La harina de cereales integrales se asimila mejor que las harinas refinadas; otros alimentos energéticos de efecto rápido como los azúcares simples, también estimulan y suministran energía pero su uso prolongado disipa la salud del cuerpo emocional en general, así como la adicción a estos nutrientes, «energéticos» revela un desequilibro del mismo.

Cuarto cuerpo - creativo: las verduras. Son un producto de la fotosíntesis, proceso que nuestro organismo no es capaz de realizar. Las plantas verdes captan la energía vital de la luz solar y además representan un equilibrio idóneo entre la Tierra, el aire, el fuego (el Sol) y el agua.

Las verduras son producto de procesos cósmicos y terrestres naturalmente equilibrados, no son ni yin ni yang en el sistema chino, lo que refleja la neutralidad y el equilibrio, característica de este cuarto cuerpo, cuyo color correspondiente es además el verde.

Quinto cuerpo – expresivo: las frutas. Se dice que la fruta es la parte más noble de la cadena trófica porque cuando está madura cae al suelo y podemos comer de ella sin que sea necesario matar a nadie, ni siquiera se destruye la planta. Las frutas son ricas en vitamina C y en azúcares naturales. Recorren el organismo en menos tiempo que ningún otro alimento sólido y son especialmente beneficiosas por cuanto aclaran y sanean la garganta.

Sexto y séptimo cuerpos – comprensión y entendimiento. Es más difícil recomendar alimentos apropiados para estos cuerpos superiores, ya que éstos no intervienen en los procesos corporales densos, sino que se vinculan con otros estados. Algunas sustancias capaces de alterar la mente, como la marihuana y las drogas psicodélicas, pueden ser beneficiosas en ciertos casos, y en otros no. A veces sirven para abrir estos cuerpos ayudando a ver las cosas de una manera diferente, al dar paso a estados alterados de la conciencia. Sin embargo, subsiste el peligro de que la misma sustancia psicotrópica afecte al delicado equilibrio de esa conciencia sobre la que influye, dañando el más importante y vital de los instrumentos del que disponemos. Los daños que la adicción causa en los tejidos tardan mucho en curar, lo cual nos remite de nuevo al plano del primer cuerpo. De manera que, si bien la química sirve para modificar fácilmente la conciencia, ello puede interferir con nuestra capacidad para emplear la conciencia en el mejoramiento de la química. Mas bien para la apertura del Sexto recomendamos algo que es inocuo y fácil de conseguir La Canela.

En el fondo y si bien se mira, la conciencia no depende de ningún régimen alimenticio ni de ningún fármaco. Una abstinencia total de alimento, que no sea demasiado prolongada, puede resultar favorable a todos los cuerpos y más particularmente al séptimo.

Debemos insistir en el hecho de que la mera ingesta de proteínas no garantiza de manera automática la toma de fundamento, como tampoco un régimen vegetariano riguroso nos asegura el desbloqueo del cuerpo creativo, pongamos por caso. Nuestro objetivo es obtener un equilibrio entre los cuerpos, y la dieta equilibrada puede ayudarnos a conseguirlo. Sirva las líneas anteriores, por tanto, como simple guía orientativa para la corrección de los desequilibrios existentes. El que excluye de su alimentación habitual las verduras desatiende los aspectos vibracionales del cuerpo creativo en cuanto a su dieta; el que se priva de proteínas probablemente se sentirá flojo e incapaz de perseverar en nada.

Lo que necesita el organismo para funcionar no es comida, sino energía. Y si bien recibimos de los alimentos la mayor parte de esa energía, no tardaremos en descubrir que las de los demás cuerpos, como el amor, el poder o los estados superiores de la conciencia, a menudo corren parejos con una disminución de nuestra necesidad de alimento.
Recuerden pues algo que hemos dicho, el Hatha-Yoga genera y acumula en nosotros los niveles energéticos necesarios para ayudarnos a alcanzar estados superiores de conciencia.

jueves, 21 de enero de 2010

Shiva Natarája


Cierta vez un famoso bailarín improvisó algunos movimientos instintivos, pero extremadamente sofisticados gracias a su virtuosismo y, por eso mismo, lindísimos. Ese lenguaje corporal no era propiamente un ballet, pero sin duda había sido inspirado en la danza.

La belleza de la técnica emocionaba a cuantos asistían a su expresividad y la gente le pedía al bailarín que les enseñase ese arte. El así los hizo. Al comienzo el método no tenía nombre. Era algo espontáneo, que venía de adentro, y solo encontraba eco en el corazón de aquellos que también habían nacido con el galardón de la sensibilidad mas refinada.

Los años fueron pasando y el gran bailarín consiguió transmitir buena parte de su conocimiento a sus alumnos. Hasta que un día, mucho tiempo después, el Maestro pasó a los planos invisibles. Su arte, sin embargo, no murió. Los discípulos más leales lo preservaron intacto y asumieron la misión de retransmitirlo.

En algún momento de la Historia ese arte tomó el nombre de integridad, integración, unión: en sánscrito, Yôga! Su fundador ingresó en la mitología con el nombre de Shiva y con el título de Natarája, rey de los bailarines.

(Texto extraido del libro: "Yôga Avanzado" - Maestro DeRose)

martes, 19 de enero de 2010

Comer luz y color?


Para que la cualidad más elevada de un ser despierte, primero tiene que aprender a apoyar la vida y no la muerte. Mediante la sangre derramada no se puede alimentar la vida, porque existe una ley natural irrevocable, que decreta la descomposición de la materia muerta. Una vez que ha comenzado la putrefacción de la carne, no es posible detenerla, sino que continúa hasta que el proceso de desintegración esté completo. Por eso cuando un organismo muerto es el alimento de uno vivo, sutilmente transmite su mensaje de corrupción y decadencia a cada célula del cuerpo que alimenta.

En cambio los efectos de una dieta vegetariana son completamente diferentes. La semilla vegetal es activada por la tierra cuando es penetrada por el agua y besada por el sol. Al asomarse a la vida, el pequeño retoño instintivamente buscará la luz y se abastecerá de ella. El reino vegetal no es otra cosa que luz y color almacenados. Cada trozo de raíz, tallo, hojas, flores, frutos y semillas que consumes, son rayos de sol aprisionados. Una planta ofrecerá sus frutos desinteresadamente y estará siempre dispuesta a dar sin exigir nada a cambio, porque su conciencia es luz. Por eso afirmas la vida al incorporar los vegetales a tu cuerpo. Como la luz, ellos avivan en tu ser la llama del amor, del silencio y de la entrega.