Yôga en cualquiera de sus manifestaciones libera al ser humano de todas sus ataduras, estableciendo esta conexión se pone en contacto con la fuente más poderosa que tiene, la de su propia naturaleza.

En Evolución Scorpius sentimos el más profundo respeto por la perfección en la simpleza de las formas primeras de manifestación del Yôga, sea cual sea, llamadas modalidades o ramas del mismo, en cada cual las diferenciaciones son parte de un gran abanico de posibilidades que se nos han ido abriendo para contactarnos con nosotros mismos, el infinito o simplemente, extasiarnos con todo o nada sin limitación alguna...

Yôga comunmente traducida como unión, es la fusión de lo individual con lo universal.

Iniciamos así y nos asentaremos puramente en ello...

Lo innegable para iniciar sería el reconocimiento del cuerpo, lo físico, conocido por muchos o por lo menos eslabonada en la idea del "practicante de Yôga sentado con las piernas cruzadas" es simplemente una de las primeras formas de manifestación del yoga, HATHA YôGA vía considerada violenta, de fuerza o dura, es en la que se toma al cuerpo físico como instrumento de perfección para dicha unión, de ella lo más conocido "asana" o postura perfecta no brinda otra cosa distinta al practicante que su propia perfección individual para la apertura o despertar de la consciencia desde lo más denso y salvajemente cercano, su cuerpo físico.

jueves, 21 de enero de 2010

Shiva Natarája


Cierta vez un famoso bailarín improvisó algunos movimientos instintivos, pero extremadamente sofisticados gracias a su virtuosismo y, por eso mismo, lindísimos. Ese lenguaje corporal no era propiamente un ballet, pero sin duda había sido inspirado en la danza.

La belleza de la técnica emocionaba a cuantos asistían a su expresividad y la gente le pedía al bailarín que les enseñase ese arte. El así los hizo. Al comienzo el método no tenía nombre. Era algo espontáneo, que venía de adentro, y solo encontraba eco en el corazón de aquellos que también habían nacido con el galardón de la sensibilidad mas refinada.

Los años fueron pasando y el gran bailarín consiguió transmitir buena parte de su conocimiento a sus alumnos. Hasta que un día, mucho tiempo después, el Maestro pasó a los planos invisibles. Su arte, sin embargo, no murió. Los discípulos más leales lo preservaron intacto y asumieron la misión de retransmitirlo.

En algún momento de la Historia ese arte tomó el nombre de integridad, integración, unión: en sánscrito, Yôga! Su fundador ingresó en la mitología con el nombre de Shiva y con el título de Natarája, rey de los bailarines.

(Texto extraido del libro: "Yôga Avanzado" - Maestro DeRose)

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