Yôga en cualquiera de sus manifestaciones libera al ser humano de todas sus ataduras, estableciendo esta conexión se pone en contacto con la fuente más poderosa que tiene, la de su propia naturaleza.

En Evolución Scorpius sentimos el más profundo respeto por la perfección en la simpleza de las formas primeras de manifestación del Yôga, sea cual sea, llamadas modalidades o ramas del mismo, en cada cual las diferenciaciones son parte de un gran abanico de posibilidades que se nos han ido abriendo para contactarnos con nosotros mismos, el infinito o simplemente, extasiarnos con todo o nada sin limitación alguna...

Yôga comunmente traducida como unión, es la fusión de lo individual con lo universal.

Iniciamos así y nos asentaremos puramente en ello...

Lo innegable para iniciar sería el reconocimiento del cuerpo, lo físico, conocido por muchos o por lo menos eslabonada en la idea del "practicante de Yôga sentado con las piernas cruzadas" es simplemente una de las primeras formas de manifestación del yoga, HATHA YôGA vía considerada violenta, de fuerza o dura, es en la que se toma al cuerpo físico como instrumento de perfección para dicha unión, de ella lo más conocido "asana" o postura perfecta no brinda otra cosa distinta al practicante que su propia perfección individual para la apertura o despertar de la consciencia desde lo más denso y salvajemente cercano, su cuerpo físico.

miércoles, 27 de enero de 2010

PRANAYAMA


Al igual que la palabra "yoga" posee un amplio significado, lo mismo ocurre con la palabra "prana". Prana significa aliento, respiración, vida, vitalidad, viento, energía, fuerza. También se refiere al alma como opuesta al cuerpo. Esta palabra se usa generalmente en plural para indicar "alientos vitales". Ayama significa longitud, expansión, extensión o restricción. Pranayama implica de este modo la extensión de la respiración y su control, control que se ejerce sobre todas las funciones respiratorias, a saber:

1. Inhalación llamada puraka (llenado)
2. Exhalación que recibe el nombre de rechaka (vaciado de los pulmones)
3. Retención o sujeción del aliento, estado en el que no hay ni inhalación ni exhalación, y que se le denomina kumbhaka.

Existen dos fases en kumbhaka, a saber:

1. Cuando se suspende la respiración tras una inhalación completa (estando los pulmones completamente llenos con aire vital)
2. Cuando se suspende la respiración tras una espiración completa (estando los pulmones completamente vacíos de aire nocivo)

La primera de estas fases, en la que se sujeta la respiración tras una inspiración completa, pero antes de comenzar la espiración, se conoce con la denominación de antara kumbhaka; la segunda, en la que se sujeta la respiración tras una espiración completa, pero antes del comienzo de una nueva inspiración, se denomina bahya kumbhaka. Antara significa "interno" o "interior" mientras que bahya significa "externo" o "exterior". Así, kumbhaka es el intervalo o tiempo intermedio entre inspiración completa y espiración (antara kumbhaka) o entre espiración completa e inspiración (bahya kumbhaka). En ambos casos el movimiento respiratorio se halla suspendido y restringido.

Pranayama es, pues, la ciencia de la respiración, el eje alrededor del cual gira la rueda de la vida. "Al igual que domamos leones, elefantes y tigres despacio y con cautela, así también el prana ha de ser puesto bajo control lentamente y de forma gradual de acuerdo con la capacidad y las limitaciones físicas del practicante. De lo contrario éste se verá aniquilado".

La vida del yogui no se mide por el número de sus días sino por el número de sus respiraciones, por lo que este adopta una pauta correcta de respiración rítmica, lenta y profunda. Estas pautas rítmicas de respiración fortalecen el aparato respiratorio, calman el sistema nervioso y reducen las ansias y los afanes. A medida que deseos y afanes disminuyen la mente se libera, convirtiéndose en el vehículo adecuado para la concentración. Por una práctica inadecuada de pranayama, el alumno puede acarrear diversos trastornos a su organismo. Se tarda mucho tiempo en conseguir inspiraciones y espiraciones lentas, profundas, firmes y convenientes. Tiene que dominarse bien esta técnica antes de emprender kumbhaka.

Así como el fuego llamea brillantemente cuando las cenizas que lo cubren son esparcidas por el viento, también el fuego divino que encierra el interior del cuerpo brilla en toda su majestad cuando las cenizas del deseo son aventadas por la práctica del pranayama.

"El verdadero rechaka (espiración) es el vaciado total de la mente de todas sus ilusiones. En cambio, el verdadero puraka (inspiración) es la comprensión de que 'Yo soy Atma (espíritu)'. Y el verdadero kumbhaka (retención) es el firme mantenimiento de la mente en esta convicción. Esto es el auténtico pranayama".

Toda criatura viviente respira inconscientemente la plegaria "So'ham" (Sah = El, Aham = Yo: El - el Espíritu Inmortal - soy yo) con cada inhalación. Y, asimismo, toda criatura recita con cada exhalación la plegaria "Hamsah" (Yo soy El). Este ajapa-mantra (plegaria repetitiva inconsciente) se mantiene dentro de toda criatura viviente a lo largo de su vida. El yogui comprende en toda su extensión el significado de este ajapa-mantra y así se libera de todas las ligaduras que atan su alma. Ofrece el aliento mismo de su ser al Señor como sacrificio, recibiendo de El el aliento de la vida como bendición.

El prana que hay en el cuerpo del individuo (jivatma) es parte del aliento cósmico del espíritu universal (Paramatma). A través de la práctica de pranayama se intenta armonizar el aliento individual (pindaprana) con el aliento cósmico (Brahmanda-prana).



"Si desean desarrollar un espíritu en calma, regulen ante todo la respiración. Cuando ésta se halle controlada, el corazón estará en paz; pero cuando la respiración sea espasmódica, el corazón se hallará trastornado. Por tanto, antes de intentar algo, regulen la respiración, con lo que sus nervios se verán suavizados y su espíritu será sosegado".

Si prevalece el aliento, los deseos son controlados, los sentidos retenidos y la mente aquietada. Si prevalece el deseo, la respiración se descontrola y la mente se muestra agitada y alterada. Por tanto, el yogui logra el dominio de la ciencia de la respiración y, mediante su control y regularización, obtiene el control de la mente, aquietando su constante movimiento. Durante la práctica de pranayama los ojos se mantienen cerrados a fin de evitar todo extravío de la mente. "Cuando se han absorbido prana y manas (mente), sobreviene un indefinible gozo".

La excitación emocional afecta el ritmo respiratorio; igualmente, la regulación intencionada de la respiración contiene la excitación emocional. Dado que el verdadero objeto del Yoga es controlar y aquietar la mente, el yogui aprende en primer lugar el pranayama para dominar su respiración. Ello le facilitará el control de los sentidos y así alcanzar el estadio de pratyahara. Sólo entonces estará su mente dispuesta para la concentración (dhyana).

Se dice que la mente tiene dos estados: puro e impuro. Es pura cuando se halla completamente libre de todo deseo, e impura cuando está en unión con los deseos. Manteniéndola inmóvil y libre de pereza y distracciones se llega al estado de no-mente (amanaska) que es el estado supremo de samadhi. Este estado de no-mente no es, sin embargo, demencia ni idiotez, sino el estado consciente de la mente en que ésta se halla libre de pensamientos y deseos. Hay una diferencia fundamental entre, por un lado, un demente o idiota, y por otro un yogui que se esfuerza en llegar al estado de no-mente: el primero es descuidado, el segundo intenta estar libre de cuidados. Es la unificación de la respiración y de la mente, y también de los sentidos, y el abandono de toda condición de existencia y pensamiento, lo que se designa con el nombre de Yoga.

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